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El Champagne

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El rey del vino... Un vino de reyes.
Desde que los romanos plantaron las primeras viñas en la Champagne, los vinos de esta región han ido ganando prestigio, llegando a convertirse en vinos de reyes.

 

 

 

El champagne está presente en todas nuestras celebraciones...
Disfrutamos de su sabor, su color, su efervescencia...
Pero, ¿conocemos su historia? ¿el por qué de su prestigio?... ¿sabemos elegirlo? ¿"leer" una etiqueta?... ¿conocemos la temperatura perfecta a la que debe ser servido? ¿con qué platos servir qué tipo de champagne?...


Un poco de historia

En el mundo cristiano y hasta la Edad Media, los vinos eran elaborados tradicionalmente por religiosos.  Estos vinos eran luego consagrados y utilizados en las misas.
Ya desde la coronación de su primer rey, Clovis, Francia coronaba a sus reyes en la catedral de Reims (región de Champagne).  Durante la misa de coronación, se utilizaba el vino de la región, vino que también regaba en abundancia los festejos posteriores.  Luego de varios siglos y reyes, en junio de 1654, cuando la coronación de Luis XIV, se reconoce oficialmente al champagne como vino de coronaciones.
Los vinos de Champagne, al ser claros, frescos y livianos, eran muy apreciados y se ofrecían como regalo a los monarcas, tanto franceses como extranjeros, que visitaban la región, hecho éste que terminó de consagrar al champagne como vino de reyes.

Recién a finales del siglo XVII, y para conservar los aromas de este vino que envejecía mal, se tuvo la idea de embotellarlo en forma temprana, lo que lo convirtió en un vino espumoso.  Pero fue Dom Perignon, Abad benedictino de Hautvillers, quien ideó un nuevo método de elaboración que convirtió al champagne en un vino de gran reputación.

Durante los siglos XVIII y XIX, el champagne comenzó a ser conocido mundialmente gracias a la promoción efectuada por grandes viajeros y productores como fueron Claude Möet, Philippe Clicquot, Florenz-Louis Heidsieck, Mumm, Bollinger, y luego sus viudas, quienes continuaron al frente de los negocios de sus maridos y lograron vinos de gran calidad, convirtiendo así al champagne en el rey del vino.


Appellation d'Origine Contrôlée (AOC)

A principios del siglo XX (1908, y 1927 en forma definitiva) se concede al champagne la "Appellation d'Origine Contrôlée" (AOC).  ¿Qué significa esto?:  para poder ser llamado champagne, un vino debe responder a ciertas condiciones;  estas condiciones se resumen en 35 reglas de calidad que, siendo respetadas cada una de ellas, hacen merecedor al vino del nombre de "champagne" o "vino de Champagne".  Entre ellas, se destacan las siguientes:

  • el vino debe ser producido con uvas cultivadas en un área delimitada (30.000 hectáreas, todas ellas dentro de la región de la Champagne)
  • debe provenir de las tres cepas autorizadas:  Chardonnay, Pinot Noir y Pinot Meunier
  • debe ser comercializado después de 15 meses de embotellado; o después de pasados tres años de la vendimia, para los vinos "millesimés"
  • deben ser elaborados según el método "champenois"
  • no pueden utilizarse máquinas ni ningún artefacto mecánico en la recolección de la uva
  • también se especifica el rendimiento  aceptado del viñedo, la forma de corte de las viñas, etc.

 

Un dato importante:  En otros vinos con "Appellation d'Origine Contrôlée" verás la sigla AOC en la etiqueta; no así en el champagne, ya que es la única "appellation" a la que se le concedió el derecho a no mencionarlo en la etiqueta.

Para poder explicarte  los diferentes tipos de champagne, cómo elegirlo, cómo "leer" la etiqueta, con qué platos combinarlo, debemos comenzar por describir cómo se produce... pero eso nos llevaría mucho tiempo...  imaginamos tu impaciencia... así que comencemos por enfriar y descorchar una botella de champagne:

Enfriar el champagne:

El champagne se bebe frío pero nunca helado.  La temperatura ideal es entre 10ºC y 8ºC.  Cuánto más "joven" el vino, soporta más frío, por lo que un champagne joven lo serviremos a 8ºC y uno maduro o "millésimé" a 10ºC. 

Nunca coloques una botella de champagne en el congelador, perderá su aroma y sabor.

Hay dos maneras adecuadas de enfriar el champagne: 

  • en un balde de champagne - coloca cubos de hielo en el balde hasta cubrir el equivalente a un tercio de la altura de la botella; luego coloca agua hasta cubrir otro tercio, y sumerge la botella de champagne, que deberá quedar cubierta en sus dos tercios, dejando a la vista solamente su "cuello".  El champagne alcanzará la temperatura adecuada después de estar 20 minutos sumergido en el agua con hielo.

Trucos: 
Para tener suficiente hielo preparado, llena una o más botellas plásticas hasta 3/4 de su altura, tápalas y ponlas a congelar.  Una vez congeladas, golpea cada botella plástica con un martillo y lograrás trozos de hielo adecuados para colocar en tu balde.
Para acelerar el proceso de enfriado en el balde, agrega un puñado de sal al agua.
 
  • en el refrigerador - coloca la botella en forma horizontal en la parte más baja del refrigerador  durante tres a cuatro horas.  Luego de ese tiempo de enfriado, tendrá la temperatura adecuada para ser servido.  Si la temperatura de tu refrigerador es constante y la botella está colocada en un lugar en que no recibe golpes ni ningún tipo de movimiento, podrás dejarla en el refrigerador por varios días, lo que te permite tener siempre champagne fresco para servir.


Descorchar la botella:

No abras la botella hasta el momento de servir la primera copa.
Ten cuidado, la presión dentro de la botella es muy elevada; debes sostenerla con el corcho en una dirección en la que no haya nadie y, sobre todo, evita colocarte sobre la botella para que el corcho no te lastime.
Quita el bozal de alambre sosteniendo el corcho con el pulgar de la otra mano.  Toma la botella por debajo y gira el corcho y la botella en sentidos contrarios para despegar el corcho.  Sentirás que comienza a salir bajo presión, puedes dejarlo "saltar" o, sosteniéndolo firmemente, dejar escapar suavemente la presión.

Sirve inmediatamente la primera copa.

¿Qué copas utilizar?

La copa ideal para servir el champagne es la "tulipa" (ver imagen); por su forma, permite que el aroma se mantenga más tiempo.
También se utilizan las copas "flûte" o "flauta". 
Las copas bajas y anchas no son adecuadas para servir el champagne.

Antes de utilizarlas, las copas deberán ser lavadas con agua caliente y sin detergente, ya que si quedan residuos, estos provocarán que se pierda la efervescencia.  Una vez secas y a temperatura ambiente, estarán listas para ser utilizadas.

Las copas se sirven hasta 2/3 de su capacidad.



Los profesionales logran servir el champagne con las copas colocadas verticalmente y sin que se derrame.  Para facilitarte la tarea, te aconsejamos que al servir sostengas la copa inclinada, de esta forma evitarás que rebose.

 

 


¿Cuáles son los diferentes tipos de champagne y qué es lo que hace la diferencia?... ¿Cómo "leer las etiquetas"? Oprime aquí

 

 


¿Cómo encontrar el champagne más adecuado para nuestro paladar o para el menú planificado? Oprime aquí





 

 
Comments (2)
2 Sábado 15 de Marzo de 2014 12:18
Andrés Neira
Muy sencillo e interesante artículo. Felicidades.

Quisiera saber si el balde tiene algún nombre particular, pues en Argentina le llaman "cubitera", naturalmente por hacer referencia a los cubitos de hielo, pero este término en otros países es desconocido. En los Estados Unidos el simple "ice - bucket" es en extremo genérico.

¿Saben ustedes si tiene un nombre?

Muchas gracias. Saludos desde México.
—Andrés Neira
1 Sábado 06 de Julio de 2013 03:49
Carlos Maria Jimenez Ramirez
Excelente artículo, muy completo los felicito

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