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Días de sol

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Vacaciones...  Playa... 
Sol, mucho sol...  pero ¡con mucho cuidado!


El sol... Tiene muchas propiedades benéficas... Tomamos sol no solamente con un fin estético, sino que también nos aporta bienestar psicológico, además de beneficios físicos como, por ejemplo, su efecto antirraquítico...

Pero el exponernos al sol sin el cuidado necesario, nos puede traer también  muchos problemas:  insolaciones, envejecimiento prematuro de la piel, alergias, y hasta efectos cancerígenos.

Antes de decidirnos a tomar sol, debemos aprender a protegernos...

Pero para evitar riesgos, es fundamental saber cómo actúa el sol sobre nuestra piel.

 


 

Cuando nos exponemos a los rayos solares, nos estamos exponiendo a la radiación ultravioleta.

Esta radiación atraviesa nubes, agua, ropa, sombrillas... Nos llega también por reflejo del agua, la arena, las superficies claras...

Las radiaciones ultravioletas se clasifican según su longitud de onda y producen efectos diferentes sobre la piel. 

 

Los rayos UVA (ultravioletas largos)  provocan la pigmentación de la piel, es decir el bronceado. 
Debemos ser muy cuidadosos con los rayos UVA; al penetrar la epidermis con más profundidad, son los responsables de intolerancia solar, manchas, envejecimiento, y, en algunos casos, de cáncer cutáneo.

Los rayos UVB (ultravioletas medios)  son los responsables de las quemaduras en la piel, provocando enrojecimiento e inflamación.  Son los rayos que tienen más potencial para producir efectos cancerígenos. 

Los rayos UVC (ultravioletas cortos):  estos rayos, altamente cancerígenos, son filtrados por la capa de ozono y no llegan a la Tierra.
Pensarás que entonces no nos afectan... pero no es así.  En lugares donde la capa de ozono se ha visto deteriorada (por ejemplo, en varias regiones del hemisferio sur), este tipo de radiación llega a la Tierra y produce efectos muy graves. 


 

¿Cómo actúa el sol sobre nuestra piel?

No vamos a entrar en explicaciones científicas complicadas, no solamente porque no tenemos los conocimientos necesarios, sino porque resultarían muy aburridas... pero es necesario saber cómo actúa el sol sobre nuestra piel para poder darnos cuenta del mal que nos puede causar cuando no tomamos las precauciones adecuadas.

Al contacto con el sol, la melanina se activa, se oscurece y se distribuye en capas... logramos un color bronceado.  Pero esta activación de la melanina no se produce para darnos el gusto de vernos bien... en realidad, es un mecanismo de defensa.  La melanina forma una "barrera" que protege el núcleo de las células, donde se encuentra el material genético, para que las radiaciones solares no provoquen mutaciones en el ADN.

Cuando, por un exceso de sol, el ADN es afectado, nuestro sistema inmunológico "repara" el daño... pero si esto sucede en demasiadas ocasiones, esta capacidad "reconstructiva" se va agotando, las células mueren, o sobreviven con códigos genéticos alterados... Y el problema no termina allí:   las células hijas pueden heredar el daño, lo que provocaría problemas graves en la piel. 

Estas alteraciones en el ADN, la piel no las olvida, quedan "registradas" desde la infancia, por lo que muchas de esas manchas que aparecen en la edad adulta y no sabemos a que atribuir, son consecuencia de lesiones por quemaduras solares durante los primeros años de vida.

Por todo lo anterior, es muy importante protegernos. 


 

¿Cómo protegernos?

Utilizando productos adecuados, podemos conseguir un hermoso bronceado sin exponernos a daños cutáneos.

En el mercado existe gran cantidad de productos que contienen protección o filtro solar.  En la etiqueta de cada uno de estos productos encontrarás una sigla y un numerito: FPS 8, SPF 20... ¿Qué significa esto?

FPS:  Factor de Protección Solar
SPF:  Sun Protection Factor

Y el número es el factor de protección...
Por ejemplo, si expusiéramos la piel de nuestra espalda al sol, habiendo protegido la mitad de la espalda con un bronceador FPS 10 y dejando la otra mitad sin protección, podríamos ver que la piel protegida demorará 10 veces más en inflamarse y enrojecerse, que la piel sin protección solar.

¿Cuál es la protección adecuada para tí?  El FPS adecuado dependerá de tu tipo de piel.  Es conveniente que lo consultes con el médico o cosmetólogo.  Una piel muy blanca necesita más protección que una piel morena... 
En general, podemos decir que los factores de protección se pueden considerar de la siguiente manera:

  • entre 2 y 5:  protección baja - no es recomendable en ningún caso
  • entre 6 y 11:  protección media - pieles morenas, trigueñas, negras; pieles que nunca se queman, con facilidad para broncearse.
  • entre 12 y 19:  protección alta - pieles que normalmente obtienen un buen bronceado sin quemarse, pieles blancas suavemente pigmentadas
  • de 20 en adelante:  protección muy alta - pieles muy claras, sensibles, que se broncean poco, pero se ponen coloradas con facilidad.

 

Bronceadores

Durante los famosos años 20, el ideal de belleza femenina cambió.  Las pieles blancas, pálidas, dejaron de ser consideradas hermosas y la moda del bronceado se impuso. 

Junto con esta nueva moda, aparecieron los primeros bronceadores: aceites que favorecían la coloración de la piel cuando ésta se exponía a los rayos del sol.

Con el paso del tiempo, el avance de la ciencia y la evidencia de cómo los rayos solares perjudican la piel, se han ido desarrollando bronceadores y todo tipo de productos que incluyen protección o filtro solar.

  • Los bronceadores que no contienen ningún tipo de protección solar no impiden el paso de los rayos UVA y UVB y solamente sirven para acelerar el proceso de bronceado.  No son recomendables para ningún tipo de piel.
  • Los bronceadores con protección solar contienen filtros solares que bloquean las radiaciones UVB (las que provocan quemaduras, irritación e inflamación de la piel) y permiten el paso a las radiaciones UVA (las que nos broncean sin "quemarnos").  A su vez, contienen elementos aceleradores del bronceado, logrando así que en menos tiempo consigamos un bronceado más intenso.
    Según el tipo de piel, deberemos utilizar un bronceador con un factor de protección solar (FPS) más alto o más bajo.
    De todas maneras, los profesionales recomiendan utilizar un factor de protección nunca menor de 15.
  • Las pantallas o filtros solares bloquean el paso tanto de los rayos UVB como UVA.  Son los más adecuados para los niños, así como para aquellas personas que, por razones de salud, alergias o sensibilidad cutánea, no pudieran estar expuestas al sol.  Su factor de protección es siempre mayor a 20, pero es recomendable asegurarse que su FPS sea de 35 o 40.

 

Ahora ya sabemos por qué es importante protegernos correctamente del sol...
Pero no olvides que no solamente en la playa estarás expuesto a los rayos solares.  Cada vez que sales al exterior, aunque te parezca que estás protegido por las nubes, tu piel recibe radiaciones solares perjudiciales.  Por eso es importante utilizar protección solar todos los días.  Utiliza una crema hidratante que contenga protección solar... si usas maquillaje, asegúrate de que éste contiene factor de protección...

Y no olvides proteger tus labios y tus ojos...

Afortunadamente, hoy en día, se encuentran con facilidad cientos de productos con filtros solares y no es difícil conseguir gafas de sol cuyos cristales filtran los rayos ultravioletas.


¿Sabías que hay una forma muy práctica de aplicar "bronceador sin sol" sin riesgos de que el color no resulte uniforme?  Se trata de una técnica de aplicación con aerógrafo, que aplican ciertos centros especializados...
Oprime aquí para ver ésta y otras opciones para broncearte sin necesidad de exponerte a los rayos del sol.



¿Has tenido que recurrir a la depilación casera por encontrarte en un lugar donde la depilación no es un servicio habitual en los salones de belleza? Oprime aquí para ver una receta ancestral y muy efectiva.

 


 

 

 

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