DiploMagic.com

Sunday
Jan 21st
Text size
  • Increase font size
  • Default font size
  • Decrease font size

Con las barbas en remojo (Afeitado/Rasurado)

Correo electrónico Imprimir

Lo hacemos sin prestar demasiada atención, casi automáticamente...
Es parte de la rutina matinal...
Pero ¿cómo lograr un rasurado o afeitado perfecto?



Desde tiempos inmemoriales, el hombre ha experimentado con los más diversos utensilios para quitarse la barba.

Desde las conchas de mar hasta la afeitadora eléctrica, han pasado milenios y muchos métodos diferentes...

Pero a pesar de los adelantos de la ciencia y la tecnología, los cortes, las irritaciones, y las "sombras" continúan siendo inevitables.

 

¿Cuál es el mejor método de afeitado?
La respuesta a esta pregunta será diferente de acuerdo al estilo de vida de cada hombre, a sus necesidades, expectativas, y ¿por qué no? a su carácter (¡no nos gustaría ver a un señor impaciente y ansioso con una navaja de afeitar en la mano!)

Pero antes de ver las ventajas y desventajas de cada uno de los métodos que podemos utilizar para afeitarnos, veamos un poco de historia.

 


Un poco de historia...

Ya en la época de las cavernas, algunos hombres se afeitaban.  Para ello utilizaban conchas o piedras afiladas... hasta que descubrieron el bronce y el hierro y pudieron fabricar las primeras navajas.

Para los antiguos egipcios, el afeitarse tanto la cara como la cabeza, era un símbolo de categoría...
Los griegos acostumbraban afeitarse diariamente...
Y los romanos adquirieron esta costumbre durante las guerras, cuando prefirieron arriesgarse a afeitarse con los cuchillos, antes que sus barbas terminaran siendo tironeadas por el enemigo durante los combates cuerpo a cuerpo.

Pasaron los siglos, pero la navaja de afeitar prácticamente no cambió...

Recién a fines del siglo XIX se inventó la primera navaja de seguridad, es decir, la maquinilla de afeitar a la que, dentro, se le colocaba una hoja de doble filo.  Esta hoja, debía ser afilada cada cierto tiempo...

Hasta que el señor Gillette, tuvo una idea genial...

King Gillette era un viajante de ventas norteamericano que, viendo el resultado económico que daba la fabricación de las nuevas tapas desechables para botellas, decidió buscar un artículo de uso diario que pudiera sustituirse por otro similar, de bajo precio de fabricación y desechable.  Le llevó mucho tiempo encontrarlo, pero finalmente, una mañana, al ver que su navaja ya no cortaba, pensó en el buen negocio que podría resultar de la venta de cuchillas de acero, pequeñas, delgadas y desechables...  Demoró seis años en perfeccionar la idea, ya que no fue tan fácil encontrar quién diseñara y quién pudiera fabricar las cuchillas que él imaginaba.

Recién en 1903 se pusieron a la venta las primeras maquinillas de afeitar con hojas desechables, y rápidamente se hicieron populares por la comodidad que ofrecían.  Durante la primera guerra mundial, el gobierno norteamericano repartió a los soldados maquinillas de afeitar y hojas de repuesto...  Fue entonces que la utilización de las hojas de afeitar de Gillette se propagó por Europa, y en poco tiempo, eran utilizadas en todo el mundo.

¿Cómo llegamos de la maquinilla de seguridad con hoja de doble filo a las maquinillas de cartuchos desechables de doble, triple y cuádruple hoja?
Muy fácil... por la competencia.  Cuando cientos de otros fabricantes comenzaron a producir hojas de afeitar desechables que podían ser utilizadas en las maquinillas de Gillette, éste tuvo que buscar la forma de controlar qué hojas se podían utilizar en qué maquinillas... Y fue entonces diseñada la maquinilla de doble hoja.

De allí a la maquinilla de cartucho con cuatro hojas, fue un paso.  Pero nos hemos saltado un episodio... el de la máquina de afeitar eléctrica.

Durante la primera guerra mundial, el señor Schick, quien, como integrante del ejército norteamericano, se afeitaba con las maquinillas de Gillette, se dió cuenta que éstas eran muy prácticas, pero solamente cuando se contaba con agua.  Habiendo tenido que cortar una capa de hielo cada mañana para mojar su maquinilla de afeitar, el señor Schik decidió inventar una navaja, que accionada por un motor eléctrico, no requiriera del uso de agua.  Después de varios años de intentos y mucha publicidad, en 1931 Schick logró introducir en el mercado las afeitadoras eléctricas, que luego fueron una de las grandes novedades del siglo.

Por supuesto, también en el caso de estas afeitadoras, la competencia impulsó la inventiva y el perfeccionamiento, y llevó a la creación de afeitadoras de dos cabezales, cabezales múltiples, etc.

 


 

¿Cuál es entonces el mejor método de afeitado?

Como hemos visto, los métodos de afeitado han cambiado muy poco en los últimos siglos.

Hubo, sí, una mejora en el tema de seguridad, entre el uso de la navaja y el invento de la maquinilla de seguridad de doble hoja.  
Luego, todo el resto, fue producto del marketing y la competencia, habiendo logrado mejoras solamente en la practicidad. 

Pero, ¿la calidad del afeitado, el resultado final, es mejor ahora que hace 60 años?

Veamos...  A nuestros abuelos les llevaba mucho más tiempo afeitarse...  Ya fuera con navaja o maquinilla de hoja de doble filo, se arriesgaban más que nosotros a los cortes...
¿Pero recuerdas haber visto a tu abuelo (por no nombrar ya a Cary Grant o Gregory Peck) con "sombra"?  ¿Y con irritaciones en la piel por el afeitado? 
¿Nunca envidiaste su afeitado perfecto, su "piel de bebé"?  ¿Nunca te preguntaste cómo lo lograba?...

Pues, ¡sacrificando practicidad y tiempo!  y con un par de trucos. Oprime aquí

 



Y ahora, ¿qué talla soy?
Cambias de país de destino y... otra vez cambias de talla.
Toda la vida has utilizado camisas talla 15 y ahora resulta que eres un 39...
Comprabas pantalones 42, pero ahora eres un 34...  Y las chaquetas...
Oprime aquí para ver las equivalencias de talles de señores.

 

 

 

Add your comment

Your name:
Your email:
Comment: