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De mudanzas y niños II

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Mudanzas con niños...
¿Cómo organizarnos para que la mudanza resulte menos traumática?

 

Anteriormente hemos visto cuáles son los miedos más frecuentes a los que se enfrentan los niños al aproximarse la mudanza, así como algunos trucos para hacerlos sentir mejor y más seguros. (Oprime aquí)

Pero vayamos ahora a lo práctico...
Ya tenemos reservada la fecha con la empresa de mudanzas... Comenzarán el embalaje, y en pocos días, veremos partir todas nuestras pertenencias, la casa quedará vacía, nosotros agotados y con una sensación de vacío imposible de evitar.

Pero no olvidemos a los niños.  No importa su edad, ellos también viven esta etapa, perciben el nerviosismo, se preocupan por los cambios...

¡Cuántas veces nos lo hemos preguntado!:  ¿Qué será mejor?  ¿Dejarlos participar del proceso de mudanza o evitarles estas vivencias que pueden resultarles angustiantes?

 


 

 

Los bebés

Comencemos por los más pequeños...

Muchos son los que, equivocadamente, creen que un bebé no se dará cuenta de nada...

Quizás no pueda darse cuenta de lo que está pasando... pero sí sentirá que algo está pasando. 
Notará el nerviosismo, la angustia y el cansancio de los padres; verá que dentro de la casa hay un movimiento diferente, caras que no conoce, voces extrañas, ruidos que no son los de siempre; notará cambios en las rutinas diarias...

¿Cómo podemos ayudarlo a que este período de transición sea lo más imperceptible posible?

  1. Mantén la rutina diaria del bebé.  Respeta los horarios.  Dedícale el mismo tiempo que le dedicas normalmente.
  2. No cambies sus costumbres alimenticias.   No es momento de agregar un tipo de alimento nuevo en su dieta, ni de pasar de la lactancia al biberón; y aunque te tiente la idea, tampoco es momento de cambiar el puré casero por el que se compra preparado.
  3. Evita desarmar la habitación del bebé hasta el último momento.  Si el niño viera que sus muñecos ya no están, que lo hacen dormir en otra cama o en otro cuarto, que la lámpara que siempre vió en el mismo lugar de pronto desaparece, se sentirá inseguro. 
    Ordena lo que tengas que ordenar, selecciona lo que llevarás contigo en las maletas, regala o bota lo que ya no te haga falta, pero mantén la habitación sin desarmar hasta el último momento.
  4. Separa los objetos preferidos del bebé para que no sean embalados y los puedas llevar contigo durante el viaje.  El muñeco con el que duerme, la caja de música que lo tranquiliza, su almohada o su manta... Tu sabrás identificar cuáles son los objetos que dan seguridad a tu hijo; esos objetos serán los que, llegados al nuevo lugar de destino y cuando aún no te llega la mudanza, darán a tu bebé la sensación de estar en casa.
  5. Una vez que la mudanza llega al nuevo lugar de destino, arma la habitación del niño inmediatamente.  La habitación del bebé es su mundo y cuanto menos tiempo esté alejado de los objetos que le son familiares, menos traumática será la experiencia de la mudanza.

A partir de los 3 años...

El niño ya es capaz de comprender de qué se trata una mudanza.  Como hemos visto anteriormente, debemos hablar con él; explicarle, en términos que comprenda, lo que está sucediendo. 
Debemos tener en cuenta sus miedos, sus angustias, y dejarle lo más claro posible que toda esta experiencia será muy positiva.

Pero, ¿debemos dejarlos participar activamente del proceso de mudanza? ¿Debemos permitir que vean su habitación vacía una vez que se termina de hacer el embalaje?  ¿Cómo ayudarlos a superar la inestabilidad que supone una mudanza?

  • No importa la edad del niño, busca alguna tarea que él pueda realizar y que lo haga sentir útil, que participa de todo el proceso.  Puedes pedirle que separe los autitos de los dinosaurios, que revise que a los rompecabezas no les falten piezas, que vista y peine a sus muñecas para el viaje...  Si el niño es mayor, puedes asignarle tareas más importantes:  seleccionar libros, verificar que cada cd-rom esté en la caja apropiada, asegurarse que todas sus pertenencias estén en la misma habitación para que sean embaladas juntas...
  • Busca actividades para que el niño no esté todo el día en la casa.  Es importante que el niño participe, que se sienta útil, pero no que su vida gire en torno a la mudanza.  Unas horas de distracción le serán beneficiosas.  Y si la mudanza se desarrolla en períodos escolares, es importante que el niño continúe asistiendo a la escuela, haciendo sus deberes, manteniendo su rutina.

  • Permítele elegir algunos objetos o juguetes para llevar consigo en el viaje, su ropa favorita, alguno de sus libros...

  • Muchos sicólogos y especialistas aconsejan que el niño esté presente cuando los empleados de la empresa de mudanzas comienzan a sacar las cajas y muebles de la casa.  Según los expertos, el hecho de que el niño vea como todas las pertenencias de la familia son embaladas y cargadas en un camión hace que acepten con más facilidad que las volverán a ver.

  • En cuanto a ver la casa vacía... muchos especialistas dicen que es necesario que el niño vea su cuarto vacío, la casa vacía, para aceptar el hecho de la partida... No lo vamos a discutir, pero nos parece que esa decisión debe ser tomada por los padres, basándose en el conocimiento que tienen de sus hijos.  Algunos niños pueden tomarlo como algo normal, parte del proceso de mudanza. Para otros puede ser traumático ver la casa vacía.  Todo dependerá del carácter del niño, de su edad, de su apego al lugar que está abandonando... La decisión solamente puede ser tomada por aquellos que conocen íntimamente al niño. Ningún experto puede saber mejor que tú lo que es mejor para tu hijo.  Déjate guiar por tu instinto.

  • Una vez en el lugar de destino, comienza por armar la habitación del niño para que, poco a poco, se comience a sentir a gusto en la nueva casa.  El niño no sentirá que su cuarto es suyo hasta que pueda comenzar a rearmar su mundo con sus pertenencias.  Déjalo que él mismo elija el lugar en que pondrá cada objeto; verás que, sin darse cuenta, reproducirá, lo más aproximadamente posible, la estructura de su antigua habitación.

Los adolescentes...

Se sienten adultos... No les gusta ser tratados como niños...

Déjalos participar del proceso de mudanza como un miembro adulto más de la familia.  Asígnales tareas de responsabilidad, hazlos sentir que su ayuda es, no solamente apreciada, sino también importante.

Pero no olvides que también son niños (Y por favor, ¡esconde este artículo!, porque si leen esta última frase seguramente perderemos un futuro suscriptor)

Necesitan de su mundo para sentirse seguros, de tu dedicación para sentirse importantes, de la rutina para sentir que el mundo no termina con la mudanza. Promueve que salgan a distraerse, que vean a sus amigos, que continúen con su rutina; asígnales tiempo para hablar sobre el nuevo destino, para aclarar sus dudas, sus preocupaciones.

Y una vez llegados a la nueva casa, en cuanto la última caja es bajada del camión, asígnales la tarea de armar su habitación, decorarla, colocar cada cosa en su lugar...


Obviamente, todos estos consejos están muy bien en teoría, pero no olvides que cada niño es un mundo y no hay nadie más que tú que lo conozca tan íntimamente como para decidir qué será lo mejor para él.


Déjate guiar por tu instinto.  Habla con tus hijos, escucha sus preocupaciones, sus angustias y sus miedos, y fácilmente podrás discernir qué es lo mejor para cada uno de ellos.


¿Cuáles son los miedos más frecuentes a los que se enfrentan los niños al aproximarse la mudanza?

Veamos algunos trucos que los harán sentir mejor y más seguros... Oprime aquí


Cada cambio de destino es el fin de una etapa y el comienzo de otra...
Llegado el momento de partir, no solamente nos llevamos con nosotros recuerdos y afectos, sino que además cargamos, como el caracol, con la casa a cuestas...
Oprime aquí y te ayudaremos a organizarte.


 

 

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